En realidad, uno no elige estudiar Kabalah. Es la Kabalah la que llama al alma cuando esta está lista.
El corazón se abre, y comienza el viaje.
Este camino exige soltar expectativas, dejar atrás las Klipot (caparazones egóicos que nos limitan), y entrar en una escucha sagrada y humilde.
La Kabalah nos toma donde estamos, tal como somos, y nos lleva hacia una versión más completa y luminosa de nosotros mismos.
No todos están listos para este viaje. Muchos se acercan, pero no todos se quedan.
El verdadero kabalista no es quien acumula conocimientos, sino quien logra conectarse con su verdadera esencia y vivir desde ella. Quien no puede sostener esa frecuencia, simplemente sigue su camino hasta que el alma vuelva a estar lista.
Desde una perspectiva espiritual y universal, la Kabalah es la sabiduría original acerca de Dios, del ser humano y del Cosmos.
Incluye en su cuerpo de conocimiento distintas prácticas, técnicas y enseñanzas que apuntan a una transformación profunda y progresiva del ser.